La preparación física que realizan los trabajadores para sortear con éxito el día “D” …


Desde septiembre, los 33 se encuentran sometidos a la práctica de tres tipos de ejercicios, que los obliga a entrenar una hora diaria.

El estado físico es lo que manda. Eso lo tienen claro los encargados del inminente rescate de los mineros del yacimiento San José. Y es la motivación que lleva a los 33 a entrenarse una hora todos los días, sagradamente, para estar en la mejor forma posible para el día D. “Los ejercicios de mediana y alta intensidad que están realizando no sólo mejoran sus capacidades físicas, sino que también ayudan a que se distraigan y, como también se liberan endorfinas -la hormona de la felicidad-, andan más contentos, lo que impacta positivamente en su sicología”, explica a La Tercera el doctor Jean Christophe Romagnoli, especialista en medicina y traumatología deportiva de la U. Andrés Bello.

Este profesional, que se encuentra en el campamento Esperanza dirigiendo el programa de actividad física, dijo que durante dos semanas, hasta el 27 de septiembre, los mineros efectuaron un entrenamiento cardiovascular que les permitió bajar de peso: seis kilos en promedio.

Esto, gracias a que este tipo de ejercicio, realizado en un rango de 120 a 140 latidos cardíacos por minuto, permite que el cuerpo use la grasa como fuente de energía.

Logrado lo anterior, el día 28 se inició un entrenamiento altamente específico, que busca dejar a los atrapados en óptimas condiciones para iniciar su ascenso y finalizar con éxito esta odisea que se inició el pasado 5 de agosto.

La selección de los tres esquemas de actividad física que realizan los mineros se hizo tras definir los factores de riesgo más relevantes del rescate. Uno es la posibilidad de que sufran un desmayo, al enfrentar una jornada cargada de ansiedad y en que estarán mucho tiempo de pie. También pueden ser afectados por calambres, al estar encerrados en una cápsula sin gran movilidad, lo que les puede provocar fatiga muscular.

Lo anterior llevó a incluir el esquema de adiestramiento que usan los pilotos de aviones de combate, llamado L1 modificado, o también conocidos como ejercicios antigravedad. Estos se realizan de pie, lo que les permite bombear sangre desde los pies hacia el cerebro.

Otra rutina que efectúan a diario es la que busca aumentar la resistencia muscular y evitar el agotamiento de la jornada de ascenso a la superficie. Aquí se incluye el trote de subida y de bajada por el túnel de la mina, así como el salto con cuerda, similar al que realizan los boxeadores. Esto ayuda a que estén activos, atentos a lo que sucede y a las órdenes que se les den, colaborando en todo momento con el operativo.

El tercer programa de ejercicios es el de sobrecarga con resistencia, que se va aplicando a los distintos grupos musculares. Se hace con bandas de resistencia elástica y de esta manera aumentan la fuerza de los músculos. “Cuando vayan dentro de la cápsula, si se produce algún contratiempo, existen salidas de emergencia que ellos deben manipular, para lo cual necesitan fuerza”, dice Romagnoli.

Con este entrenamiento, según el experto, los mineros tendrán una fuerza muscular 50% a 60% por sobre el requerimiento mínimo de situaciones de emergencia, como tener que salir de la cápsula y volver a descender a la mina, hasta que se reanude el rescate.

Se descartó hacer el entrenamiento de resistencia pulmonar que se había planificado, ya que la cápsula de rescate Fénix tiene un diámetro de más de 53 cm de diámetro, y el minero más grande tiene 50 cm de hombro a hombro, por lo que podrán maniobrar sin problemas dentro de ella.

La rutina de ejercicios cesará 24 horas antes del ascenso, tiempo tras el cuál realizarán sólo ejercicios regenerativos, como estirar piernas y rotar los brazos en círculos, con el fin de soltar los músculos y potenciar circulación sangúínea. Ocho horas antes del rescate dejarán de comer.

Al iniciar el rescate tres enfermeros designados por la Armada bajarán en la cápsula. Abajo, deberán seleccionar y ordenar uno a uno a los mineros para que vayan saliendo a la superficie.

Arriba, ellos serán recibidos por un equipo médico supervisado por Romagnoli, que los evaluará y tomará las medidas necesarias para su total recuperación. Entre ellas, la administración preventiva de suero para hidratarlos y estabilizar cualquier complicación que puedan presentar.

Después de unas tres horas en el hospital de campaña serán trasladados en helicóptero al Hospital de Copiapó. Allí serán chequeados por 48 horas y, si no hay contratiempos, serán dados de alta.Y aunque lo ideal sería que siguieran entrenando hasta normalizar sus vidas, Romagnoli dice que una vez fuera del encierro, ellos deberán decidir esto. En plena libertad.

(Fuente: la tercera.cl en Google noticias y selección personal)

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