El País Literario

 

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Cuando en cualquier libro de texto, prólogo, epílogo, fragmento o artículo se refieren a los campos de Castilla, todavía estamos a punto de preguntarnos que dónde queda eso. En qué lugar del corazón. en qué quebradas. Si es un punto de la cordillera andina. Si es una chacra mal trabajada o el nombre que Fernando Chibuleo -artesano imaginario de Tabacundo- le dio a su última cerámica, por el color bermejo y solitario del barro, tal vez recordando aquellos viejos tiempos en que alguno de sus hijos le escribe desde España, donde llevan más de veinte años, a tiempo de que descendieran desde la capital del país hasta alguno de los campos solitarios donde ya no queda ningún habitante.

Supongamos que Fernando recibe una de las cartas, de puño y letra, de su hijo Camilo Antonio Chibuleo Vargas, ahora un tranquilo residente, pero extraño al fin y al cabo, en…

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