LA FILOSOFIA EN CHILE EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX.


 
(Notas y Recuerdos de Enrique Molina – Rector y Profesor de Filosofía de la Universidad de Concepción).
 
“En el curso de esta disertación he expresado que lo esencial de la Filosofía lo constituye la interpretación del ser y la actitud del hombre frente ante él”.  (Pág.148).
 
“Algunos filósofos, entre ellos Heidegger,  se han preguntado por qué existe algo o por qué, más bien no existe nada. A primera vista parece extraña y desconcertante la pregunta, sobre todo en lo de suponer la posibilidad de la nada. Sin embargo es natural que la gente acuciada por el misterio del origen de las cosas se la formule.” (Pág.148).
 
“Descartada la idea de la nada por la abrumadora evidencia de la  realidad, las respuestas a la inquietante interrogación se reparten en dos grupos y en general no caben más: la idea del creador o la idea del ser existente por sí mismo.(…).”. (Pág.148).
 
“No sabremos por qué existe algo, pero detengámonos ante el hecho deslumbrante de que existe. Esta existencia maravillosa es el conjunto del ser. El ser no se define, se percibe, se siente, se intuye. Formamos parte de él y nos arrastra en las ondas de sus procesos enigmáticos. Es a la vez inmanente y trascendente a nosotros.”. (Pág.148).
 
“Aunque a la simple percepción se nos presente en el espejeo engañoso de ilusiones y apariencias, comprende el ser todo lo que abrazan las antenas captadoras de nuestro entendimiento: desde cuanto cae bajo nuestra vista en el mundo que nos rodea, hasta los astros que centellean en la noche insondable; desde los átomos, protones y electrones, que son como el alma de las masas materiales, sustraídas a nuestra percepción sensible directa, hasta lo que queda también fuera de nuestro alcance en igual forma por su enorme distancia, como son las nebulosas espirales que se hallan a millones de años luz de nuestra insignificantísima Tierra.”. (Pág.148-149).
 
“Siendo imposible para nosotros conocer su origen y no pudiendo concebir tampoco que deje de ser, tenemos que reconocer que el ser es necesario y absoluto.”. (Pág.149).
 
“En esta concepción hay concordancia con las doctrinas de Parménides y  Spinoza. (…) El ser es único, infinito y eterno (…) y lo que hemos dicho de que sea absoluto se refiere a su substancia mientras que sus modos son contingentes.”. (Pág, 149).
 
“Dado que la vida y su más preciada flor, la razón humana, no han existido siempre, no se puede dejar de concebir el ser como llevando en su seno en potencia la vida y el espíritu, o sea, la capacidad de ir ofreciendo nuevas estructuras.”. (…). (Pág.149-159).
 
“El ser sin el espíritu, o si queréis con el espíritu sólo en potencia, es como un gigante viejo y mudo, nostálgico de no se sabe que, (…).”. (Pág.150).
 
“Con el hombre hizo su aparición la estructura superior del ser y este hecho trascendental vino a darle un sentido.. La busca de un sentido de la vida y sus derivaciones son un problema exclusivamente humano. (…).”. (Pág.150).
 
“¿Qué sentido podemos atribuir, podemos dar a la vida del hombre?”. (Pág.150).
 
“La síntesis de sus imperativos biológicos, sociales, éticos, jurídicos, económicos y estéticos se expresa diciendo que el problema esencial del hombre es la realización de su vida espiritual.”. (Pág.150).
 
“Nuestro espíritu se manifiesta cuando pensamos, reflexionamos, establecemos juicios, nos asalta una idea nueva, nos deleitamos en la belleza, practicamos el dominio de nosotros mismos, sofrenamos nuestros apetitos, queremos y comprendemos a los demás.”. (Pág.151).
 
“La ejecución de obras bellas, la busca de la verdad, el cultivo de los sentimientos de bondad, de justicia, de amor; el enriquecimiento de los conceptos correspondientes a ellos y su incorporación en instituciones que mejoren la vida y alivien el dolor; los actos nobles y heroicos, la práctica de las más modestas virtudes: estas obras y creaciones constituyen la realidad inmediata del espíritu.”. (Pág.151).
 
“Al revés de lo que pasa con la materia y la vida, sólo lo espiritual no se halla definitivamente hecho y espera su alumbramiento, que nosotros lo vayamos realizando.(…)  Sólo a través del hombre vemos, a pesar de la pequeñez humana, llevar a cabo propósitos, creaciones, designios reflexivos. El hombre tiene el arduo destino de aparecer, en medio de las confusas y entreveradas fuerzas del mundo,como cooperador de la creación.”.(…). (Pág. 152).
 
“Si los hombres no escuchan a Dios en su conciencia y no lo sienten, ni lo realizan en ella, no lo encuentran, ni lo sienten, ni lo realizan en ninguna parte”. (…). (Pág.152-153).
 
“(…) Aquí hay lugar para el amor, hay una indescifrable solidaridad  en un porfiado destino de dolor y renovación. La creación no tiene fin; se sigue haciendo, y en esta faena infinita el hombre es colaborador de Dios.”. (Pág. 153-154).
 
“(…) Nos es dado interpretar la obra del hombre como la creación de dos mundos: uno material formado por las obras de su industria y de su técnica y otro espiritual integrado por las ideas, conceptos y valores que engendran la mente y el sentimiento humanos.”. (Pág. 154).
 
“Entre el mundo espiritual y el mundo material de que hablamos se mantiene una interacción constante.”. (Pág.154).
 
“Cuando se descuida y olvida el mundo espiritual, o sea, los valores morales, jurídicos y estéticos, el mundo material, a su vez, empieza a descomponerse, hasta que se derrumba. Es lo que se ha observado en todas las épocas de decadencia. Esta consideración, claro está, no autoriza una actitud pesimista sistemática. (…).(Pág.154).
 
“No es en manera alguna aventurado suponer abiertas grandes posibilidades para la vida (…) Corremos una hermosa carrera  cuya meta final ignoramos. Sabemos si que no se encuentra en el término de nuestra existencia personal. La carrera sigue y nos invita a darle un sentido de eternidad corriéndola bien. (…) (Pág.155).
“¿Cómo y porqué apareció la razón, esta luz superior que no se cansa de hacer preguntas inquietantes y que en su afán de orden y de explicaciones completas nos deja siempre angustiosamente insatisfechos? ¿Fue tal vez un último recurso ideado por la vida a causa de fallas del instinto?.”. (Pág.155-156).
 
“(…) El animal no tiene problemas discursivos. Hay instintos buenos e instintos malos, saludables e indispensables aquellos, perniciosos éstos para la vida. La razón es aliada de los primeros y se propone dominar o encaminar derechamente a los segundos.”. (Pág.156).
 
“Así en el cuerpo, escondrijo de los instintos y también mansión inevitable del espíritu, se desarrollan los primeros actos de la tragedia (…).(Pág.156-157).
 
“El espíritu tiene que sacar de sí mismo las fuerzas para sobreponerse a su angustia y esas las encuentra en sus virtudes y en dos realizaciones supremas, (…) el amor desinteresado y el valor.”. (Pág. 157-158).
 
“Valor, bondad, verdad y justicia son cual los lados de la falange que protege al espíritu en su avance hacia lo desconocido.(…).”. (Pág.158).
 
“Cabe un último atisbo. Después de un tiempo remoto, remotísimo, tras el radar de millares y millares de siglos, es posible que por una causa u otra esta maravillosa vida se extinga en la Tierra, y que las prodigiosas creaciones del hombre caigan en una destrucción equivalente a la nada. (…) ¿Y por qué no pensar que lo que ahora parece inverosímil, que en aquellos apartadísimos días, otros seres, realizadores también del espíritu en otros mundos, estuvieran en comunicación con los hombres y pudieran recoger,aprovechar, salvar lo mejor de la cultura humana? (…).”. (Pág.159).
 
“Tendríamos entonces en el espacio universal el espíritu realizándose eternamente a través de formas transitorias y cada ser transitorio participando del sabor de lo eterno y de lo infinito, de lo divino, en una palabra, al buscar su perfección.”. (Pág. 159).
“En el siglo pasado se decía que Chile era un país de historiadores y jurisconsultos. En nuestro siglo, la historia ha continuado, por cierto, cultivándose con brillo; pero además Chile ha asombrado al mundo con el florecimiento de su poesía y aún con el de la novela y el cuento.”. (Pág.160).
 
“No podemos esperar, seguramente, que sea  tanto el vuelco a favor de la Filosofía, aunque debe estar siempre con los ojos abiertos al mundo y a las tribulaciones de los hombres, es milicia algo claustral y no puede aspirar al ámbito de la popularidad de que disfrutan la novela, el cuento y la poesía.”. (Pág.160).
 
“Pero por lo que hemos visto en la apretujada reseña que acabamos de hacer, se nota inquietud filosófica entre nosotros. Hemos encontrado obras de mérito y en todas ellas el rasgo común del respeto a la personalidad humana, llama sagrada que esperamos no se extinga nunca.”. (Pág,160).
 
“Y este florecimiento, que confiamos ha de seguir creciendo, no ha ser sino para bien y dignidad de Chile, de América y de la cultura universal.”. (Pág.160).
 
(Fuente: 
“La Filosofía en Chile en la primera mitad del siglo XX”.
Notas y recuerdos de Enrique Molina – Rector y profesor de Filosofía de la Universidad de Concepción.
Segunda Edición aumentada – Editorial Nascimento – Santiago (1953)  Chile
Biblioteca Vicente Huidobro
109.83 MOL FI)
 
 
 

2 pensamientos en “LA FILOSOFIA EN CHILE EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX.

  1. Easter gives hope for tomorrow,
    As after the winter comes Spring.
    Our hearts can be filled with gladness
    As hearts rejoice and sing.
    Happy Easter

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